jueves, junio 17, 2004

De Eros y Thanatos

Amor y Muerte. Thanatos es la sombra de Eros. La eterna dicotomía. La sexualidad es la respuesta a la muerte. Placer y dolor. Los ciclos de la naturaleza. Lo que sube tiene que bajar. Lo que nace tiene que morir, y volver a nacer.

Toda transmutación alquímica pasa por el rubedo del sacrificio. Del nigredo al albedo nos bañamos en la roja sangre. La sangre de las heridas, la sangre del vientre femenino. La sangre de la exaltación de la existencia. Y de su contrapartida, porque no hay vida sin muerte, placer sin dolor. La energía no se crea ni se destruye, al fin y al cabo, sólo se transforma. Sólo transita por los matraces de nuestras células regalándonos temporalmente la ilusión de la solidez, de la permanencia. Del estar en el aquí y el ahora en el cauce del eterno fluir de la rueda. Ese intento de encontrar un equilibrio aunque sea fugaz y transitorio entre las dos pulsiones que conforman el todo, ese devenir de la pasión, ese vínculo ineludible entre los dos supuestos extremos del ciclo.

Eros y Thanatos. De materia y energía. Materia que a la postre es sólo un disfraz, una vestimenta no duradera para una fuerza intangible. Y nos aferramos a ella con besos, con caricias, con orgasmos que son como pequeñas muertes, fuegos artificiales para señalar ese punto de culminación donde no hay barreras, donde los antagonistas se abrazan y se funden en el continuo que nos rodea y nos conforma.

He amado y he muerto infinidad de veces. Es la única celebración que se nos permite. Algún día será para mí la definitiva. Ojalá mi legado sea algo más que lágrimas en la lluvia. Ojalá las estrellas brillen con más intensidad.


Et pots quedar al meu costat
si no parles de calor
oh, oh!
oh, oh, de calor!

Sensual i experta, estranya i perversa
portes el foc en el cos

Sé que tinc la nit guanyada
sé que en qualsevol racó
d´ara fins la matinada
lleparé la melmelada
del teu cos

M´has deixat el cos mullat
viciós i ple de suor
oh, oh!
oh, oh, de suor!

Sensual i experta, estranya i perversa
no vull que te´n vagis, vull menjar-te els llavis
vull viure de pressa abans que s´acabi
deixa córrer el foc pel cos.


(Foc al cos - SAU)

martes, junio 15, 2004

Síndrome Neurológico Paraneoplásico vs Kepa Junkera

Parece que ya tiene nombre. No me lo dijo el médico con estas palabras, pero una lo encuentra en las redes. Y no es bueno. Para nada. Aún es necesaria la confirmación de las pruebas, pero los síntomas están ahí.

Y me duele. Es un dolor descarnado. No me duele tanto por mí, no es mi sufrimiento el que prima, no es tanto el dolor de la posible ausencia. Cuando has perdido un padre con 19 años, asumes ciertos acontecimientos de forma diferente. Sé que quedará un hueco en su momento, pero que cicatriza.

Me duele por ella. Sé que es consciente. Se da cuenta de que no está bien. Se oye hablar y no se entiende. No consigue coordinar los movimientos. Pero su cerebro rige ahí dentro, perfectamente.

Me duele por mi abuelo. No es un dechado de salud precisamente, y sufre lo indecible viéndola sufrir.

Me duele por ese par de jubilados que me adoran con locura, como me decían en una postal que recibí durante mi año en Madrid. Son mi única familia. Y yo los adoro también.


Por suerte, trabajar en el Forum tiene sus compensaciones. Ayer, después de la conversación con el médico, necesitaba desconectar. Tras dos horas y media de vigilar exposición, y un rato de controlar el espectáculo nocturno, nos enviaron a la mitad de los PACOs de zona 9 al concierto de la noche. Kepa Junkera y Gnawas de Agadir. Nunca antes había escuchado a este vasco, y me encantó. Pura percusión. Más de una hora pegando botes. Me fue bien.

Necesito momentos así para poder entrar en la habitación 21 con la sonrisa y un poco de luz. Por mí misma y por ellos. Espero que lo entendáis.

Hoy procuraré llevarle flores. Ojalá se las dejen tener al lado de la cama. Me gustaría también poder leerle algo...

lunes, junio 14, 2004

Una de cal y otra de arena

La vida suele funcionar así. Con dos caras.

Mi cara alegre de ayer, la regata. Velas y velas desplegadas al viento en una mañana de cielo azul resplandeciente. Seguí la costa cámaras en ristre del puerto de Barcelona al del Forum. El Elcano y el Mlodziezy eran como catedrales blancas en el mar. Me quedé a comer en el Forum, y volví andando justo para contemplar como recogían ya arribados en el puerto de nuevo las velas del polonés. Y empezó a caer la tormenta que se preparaba desde el mediodía.

Y mi cara triste. La visita al hospital. Uno de los temores mayores de alguien que ha tenido un cerebro lúcido y una buena memoria es que al hacerse grande todo eso se desvanezca. Yo tengo ese miedo. Mi abuela también lo tenía. Y allá está. Postrada en la cama. No le duele prácticamente nada, pero ya casi no se la entiende cuando habla. Dice que no es capaz de coordinar los movimientos. No sé qué tiene. No sé qué le pasa. No sé si será rápido o lento. Sólo intento poner la sonrisa. Animarla. Ha ido todo muy deprisa. Menos de dos semanas para llegar a esto. Y no tiene visos de recuperación. Le he cogido la mano. Le he dicho que la quiero. Poco más puedo hacer. Siempre odié esa sensación de impotencia. Y estar pendiente de resultados de innumerables pruebas que a la postre no te aclaran nada.

Mientras tanto, voy a seguir con la sonrisa. Es mi forma de mantenerme a flote. Aunque la procesión vaya por dentro, es la única manera de evitar la caída. Y saber que cuando lo necesite estaréis ahí.