sábado, junio 05, 2004

¿Quién teme al lobo feroz?

Es precioso. Sus ojos, de una viveza extraordinaria, me contemplan y velan cada noche mis sueños. Hace años ya que me acompaña en mi andadura, tantos que el papel que soporta ese pelaje ya está desgarrado. Pero no me separaría de él.

Ahora he decidido pintarlo. Intentar plasmar esa belleza salvaje de forma personal, sobre papel poroso, con mis lápices pastel. No podré captar seguramente todo lo que representa, mas haré lo posible. Quiero que sea un regalo.

Un regalo que viajará a Madrid. A una persona que no anda precisamente falta de ejemplares de esta especie, y que así hizo posible, un año atrás, que se cumpliera uno de mis sueños más hondos: jugar con lobos. Carlos Sanz. Alguien que podía y puede decir, con todo el derecho del mundo, Amigo Lobo, Amigo Félix .

Durante unas pocas horas trotaron cerca mío. Con ese trote tan característico, tan suyo, tan inconfundible. Uno de los más sociables, Jingo o Ibero, apoyó sus garras en mis hombros y me lamió la cara. ¿Cómo olvidar un momento así? No me hubiera lavado ya más... pero el agua no borró el recuerdo.

Canis lupus signatus o Lobo Ibérico. Mamífero superdepredador. Animal social y jerárquico por naturaleza. Mónogamos, con una pareja líder y reproductora, toda la manada se encarga de cuidar a los lobeznos. Antiguamente totémico y benefactor, pasó a asustar a pastores, ganaderos e infantes que temblaban bajo las sábanas al oír hablar de niñas devoradas, cabañas derrumbadas e influjos de luna llena.

Hoy hay luna llena. Me gustaría oír sus aullidos. Aquí aún no es posible, pero sé que mirando al oeste, sobre todo por tierras gallegas y zamoranas, habrá ya pequeñas bolitas peludas que descubrirán por primera vez en su vida esa luminaria en el firmamento.

Ojalá se siga manteniendo la protección de esta emblemática especie al sur del Duero, como se estableció por la Comisión Europea.

Y junto con el lobo, irá en la pintura una águila imperial ibérica. Otro magnífico y majestuoso animal. En peligro de extinción, por desgracia, como tantos. Debo ir a Cabañeros un día de estos a contemplar su vuelo...

(Nota: he obviado tratar la problemática de la conservación del lobo en nuestro país. Es un tema candente para el que creo harían falta varios posts y mucha interacción.

A quién pueda interesar, Carlos Sanz, científico y fotógrafo de las series "El Hombre y la Tierra" y "La España Salvaje", miembro de la International Wildlife Photography, presentó junto con Julio Garcia Robles el libro 'Amigo Lobo', y una exposición del mismo nombre que ha permanecido hasta fecha reciente en el Museo Nacional de Ciencias Naturales de Madrid. Creo que ahora se encuentra en el Parque Juan Carlos I, pero no está confirmado...)

jueves, junio 03, 2004

Yo soy... la chispa de la vida!

Un jovencísimo Anthony Michael Hall escribía una redacción sobre él mismo en una aula de instituto en el año 85, castigado durante un sábado en compañía de Molly Ringwald, Judd Nelson, Emilio Estevez y Ally Sheedy. Era The Breakfast Club, El Club de los Cinco aquí en España. Sonaba Don't You (Forget About Me) de Simple Minds.

¿Quién soy yo? ¿Quién eres tú? ¿Quiénes sóis vosotros? Yo soy la chispa de la vida!... mientras masticaba y jugaba con un bolígrafo BIC o la marca que se estilara en aquel entonces.

Una de esas frases que casualmente se quedan grabadas en tu mente, quizá porque en parte te sientes identificada. Al menos, hace diez años me sentía así. El verano del 94 fue uno de los mejores de mi vida. Acabado el primer año de la carrera, Biología, que adoraba. Di clases particulares y saqué bastante dinero. Y sobre todo, disfruté de mis amigos y de la vida, y de mí misma. A finales de septiembre me sentía Feliz, con mayúsculas. Le sonreía a la vida y ella me sonreía a mí.

Y entonces todo cambió. De golpe. De repente. Hubo un punto de inflexión. Una discontinuidad mayor que el infinito. Se apagó otra chispa y con ella la mía se ahogó durante mucho tiempo. Quedaron las brasas cubiertas de lágrimas, dolor, impotencia, incredulidad, rabia, pena y frustración.

Mucho tiempo fue necesario para asumirlo. Incontables veces de "A él le gustaría que siguiera adelante". Examenes dedicados. Luchas llevadas a cabo. Tocar fondo y volver a subir, pero sin llegar a la cumbre. Ya sabía lo dura que podía ser la caída desde allá arriba. No quería repetirlo. He vivido desde entonces, pero parte de mi alma era prestada, estaba compartida. Ahora sigue teniendo la masía de sus sueños en mi corazón, y siempre será así. Pero mi alma vuelve a ser mía.

Ya vuelvo a tener a esa niña de cuatro años conmigo. Con sus coletas. Sus arañazos en las rodillas. Su cara pilla y su mirada pícara. Su locuacidad, su torbellino, su entusiasmo, su capacidad de maravillarse. Su inocencia y su brillo en los ojos. Sólo que ahora ya no necesito una mano que me sostenga y me guíe, porque esa mano también soy yo. El lobezno creció y ahora es una loba de gris pelaje que corre y ríe por los campos.

No, no es una pose. Soy yo. En estado puro. Menorca fue el detonante, y pese a que sé que aún queda camino por recorrer, mis pasos ya están en la senda.

Ayer los tilos estaban en flor en Rambla Catalunya. La noche estaba tranquila, el cielo se había despejado y la luna llena brillaba en lo alto con las estrellas. Me bajé antes del metro para poder disfrutar del paseo, más allá de la hora de Cenicienta. Había gozado poco rato antes de hora y media de Cabaret en el Forum, donde aplaudí y me reí muy a gusto.

Mañana empieza el Diálogo en el que me inscribí. Tres días de conferencias y debates. Después retomaré el curso de Gestión de Fauna que tenía aparcado estos meses.

Vuelvo a estar en la cumbre. Con la cabeza alta y la mirada al frente. Y si esta vez he de caer, ya conozco el camino de ida y vuelta. Los recodos, los atajos y las ramas que pueden frenarme en el descenso. Pero mientras eso no suceda, seguiré sonriendo.

martes, junio 01, 2004

De pozos, Calippos, libros, muelas y gatas en celo

Viernes por la mañana. Bastante molesta. Me esperaba un fin de semana en el Pirineo leridano de turismo rural con mis amigos, que al final cancelé porque mi madre se iba y me tenía que quedar a cargo de todo. Y la noche del jueves mi madre me informa que no sólo no se va, sino que además viene un amigo suyo, a dormir a casa... en mi cama. Ah no, por ahí ya no paso. Necesito desconectar. Demos rienda suelta al lado salvaje. ¿Quedará algún billete a Madrid siendo tres días de fiesta aquí?

Sábado al mediodía. Altaria Barcelona-Madrid. Se nota la diferencia de siete horas a cinco. Por el hilo musical del tren suena May It Be mientras contemplo los últimos retazos de mar antes de adentrarnos en el interior. Paisaje, lectura, cafetería, algo de amodorre. Llegamos a Atocha. Allí me espera un marinero, el mejor bisabuelo donde los haya ;)

Descarga de maletas, descanso, acicale, y hacia el Según Emma, que hay mucha mucha hambre. Unas tostas, unas papas con mojo, un Riojita... va llegando gente, y vamos ocupando mesas. Unas cuantas sorpresas, pues no se esperaba mi presencia allí, aunque espero fueran gratas ^_^ fotos a tutiplén (me traje la digital y soy un peligro, ya sabéis), risas, conversaciones sobre sexo, el de los ángeles y los elfos, por supuesto ;) Un cubata que da que envidiar a quince hombres en el cofre del muerto, y un pedo en consonancia.

Hacia Destino Gran Vía. Y si por el camino oís ronroneos y maullidos, no os asustéis. Son dos gatas en celo que andan sueltas por ahí restregándose XD Un beso enorme, Arien! Baile, más paranoias, más desvaríos. Alucinante el pico a cuatro bandas, aunque lo cierto es que sólo se llega a dos de ellas XD Sobre las cinco abandonamos el buque unos cuantos. Sandalias en mano, pues ya no siento los pies, voy recogiendo la suciedad del camino.

Me espera la cama, pero duermo poco. Acabo mirando las fotos de la noche. Pocas horas después llega un copioso y suculento desayuno en grata compañía, a la cual no dejo comer tranquilamente pues me paso el rato contando chistes. Estaba suelta el domingo por la mañana... hasta que tiré el ColaCao, entonces opté por parar un poco! Habría que recoger el billete de vuelta en avión. Qué gracia, resulta que me han cancelado la reserva... ¿y qué coño hago ahora? No tengo intención de gastarme 140 euros, ni aunque me paguen una parte. Yo vuelvo, aunque sea andando, pero soy catalana, leñes XD Solucionado al fin, con lo más parecido a ir andando... el bus de Alsa, sigh.

Una preocupación menos, un frailecito más. Ahora, el Retiro es mío. Bueno, y de usted también, marinero! Llegamos y están cerrando los puestos para comer. Hace un sol espléndido y la hierba invita... pero no a fumársela, eh! Al lado del lago del Palacio de Cristal se descansa muy bien y el calor estimula las neuronas. Tras algo fresquito y comida, libros, preparaos! Creo que en mi vida no había tenido tantos tics seguidos. Ya no podían mis nervios con tanto libro interesante y tan poco dinero en los bolsillos... el mejor remedio, un Calippo fresquito de lima, aunque eso dé pie a más idas de olla, para acabar concluyendo que Paul Atreides era de Zaragoza... Sigh XD

Y para remate del fin de semana, lo mejor que se podría pedir. Una buena cena con gente de mi sangre, los mejores lobos de mar a este lado de las aguas, que tienen la moral suficiente para aguantarme XD Os quiero un montón chicos.