sábado, marzo 13, 2004

Doscientos muertos no dejan de estarlo sea quien sea el que lo haya hecho. El dolor sigue siendo el mismo, para los heridos, para los familiares y amigos de las víctimas, y para toda España, y el mundo.

Pero las consecuencias de este atentado no son las mismas. Y no hablo ya de cuestiones electorales. No hablo de los votos que, desengañémonos, puedan ir al PP si ha sido ETA, o puedan irse del PP si ha sido Al Qaeda.

Hablo de lo que tenemos que hacer frente a partir no ya de hoy, sino desde antes, todos los ciudadanos. Todos los que queremos ser libres, y sentirnos más o menos seguros (ayer hubo un debate interesante en TV3 sobre lo que estaba pasando, y la libertad versus la seguridad, pero ese es otro tema). Todos los ciudadanos no sólo de España, sino del mundo.

Pasa a ser una cuestión de escala. Por suerte o por desgracia, ETA sólo ataca aquí. En España. Al Qaeda es mundial. No, las implicaciones varían considerablemente, pese a que el dolor, la impotencia, las lágrimas no hagan distinciones.

Y espero que, sea hoy, mañana, la semana que viene o dentro de un mes, gane quien gane las elecciones, le duela a quien le duela, lo sepamos todos. Sepamos el "quién", y así de rebote, el "por qué". Porque sin saberlo estamos más indefensos.

Por la vida. Por la libertad. Por la democracia. Por todos nosotros.

No al terrorismo, venga de donde venga. No a la guerra.

jueves, marzo 11, 2004

Hoy mi dolor es además de otro tipo. Es dolor de masacre. Dolor de sangre inocente. Dolor de lágrimas incontables, las que verterán o están vertiendo ya familias, amigos, conocidos... y las que verteremos muchos españoles (sí, soy catalana, pero no por ello menos española o menos inmune al dolor ajeno). No hay palabras.

Hace poco más de un año yo cogía ese mismo tren para ir al centro, para ir al trabajo... Desgraciadamente, mucha gente ya no podrá subirse a él nunca más. Y el resto nos quedamos con esa sensación de impotencia desgarradora. Con ese ¿por qué? en los labios.

Espero que los de allí estéis bien. No puedo pedir que esto no haya sucedido porque ya es inevitable. Pero sí que pido que toda la gente a la que quiero que está en Madrid, por favor, que no hayáis subido a ese tren. Por favor.

NO A ETA

martes, marzo 09, 2004

Parezco una montaña rusa. A ratos serena, a ratos desgarrada. No lloro mucho, pero de vez en cuando salen con fuerza. Duele. Me gustaría que no fuera así, que fuera más fácil, pero no lo es. También pensaba que yo valía la pena un esfuerzo, pero parece que tampoco. En fin... sigo sin tener muchos ánimos para escribir.