Doscientos muertos no dejan de estarlo sea quien sea el que lo haya hecho. El dolor sigue siendo el mismo, para los heridos, para los familiares y amigos de las víctimas, y para toda España, y el mundo.
Pero las consecuencias de este atentado no son las mismas. Y no hablo ya de cuestiones electorales. No hablo de los votos que, desengañémonos, puedan ir al PP si ha sido ETA, o puedan irse del PP si ha sido Al Qaeda.
Hablo de lo que tenemos que hacer frente a partir no ya de hoy, sino desde antes, todos los ciudadanos. Todos los que queremos ser libres, y sentirnos más o menos seguros (ayer hubo un debate interesante en TV3 sobre lo que estaba pasando, y la libertad versus la seguridad, pero ese es otro tema). Todos los ciudadanos no sólo de España, sino del mundo.
Pasa a ser una cuestión de escala. Por suerte o por desgracia, ETA sólo ataca aquí. En España. Al Qaeda es mundial. No, las implicaciones varían considerablemente, pese a que el dolor, la impotencia, las lágrimas no hagan distinciones.
Y espero que, sea hoy, mañana, la semana que viene o dentro de un mes, gane quien gane las elecciones, le duela a quien le duela, lo sepamos todos. Sepamos el "quién", y así de rebote, el "por qué". Porque sin saberlo estamos más indefensos.
Por la vida. Por la libertad. Por la democracia. Por todos nosotros.
No al terrorismo, venga de donde venga. No a la guerra.
