jueves, marzo 11, 2004

Hoy mi dolor es además de otro tipo. Es dolor de masacre. Dolor de sangre inocente. Dolor de lágrimas incontables, las que verterán o están vertiendo ya familias, amigos, conocidos... y las que verteremos muchos españoles (sí, soy catalana, pero no por ello menos española o menos inmune al dolor ajeno). No hay palabras.

Hace poco más de un año yo cogía ese mismo tren para ir al centro, para ir al trabajo... Desgraciadamente, mucha gente ya no podrá subirse a él nunca más. Y el resto nos quedamos con esa sensación de impotencia desgarradora. Con ese ¿por qué? en los labios.

Espero que los de allí estéis bien. No puedo pedir que esto no haya sucedido porque ya es inevitable. Pero sí que pido que toda la gente a la que quiero que está en Madrid, por favor, que no hayáis subido a ese tren. Por favor.

NO A ETA