viernes, julio 23, 2004

Es lo que hay...

Ya es viernes. Una de esas mañanas de verano en las que lo que menos te apetece es estar metida en una tienda, y en las que se te ocurre una gama infinita de actividades más interesantes que realizar. Aunque, seamos sinceros, no es muy difícil la ocurrencia si la alternativa es estar en una pequeña tienda de fotografía, en la cual sólo ha entrado una persona a comprar una cámara desechable en más de hora y media que lleva abierta. Si a eso le sumas que si no entra gente no entra dinero, y si no entra dinero, no cobras... es fácil entender esta sensación de estar perdiendo el tiempo soberanamente.

Por suerte, lo dicho. Es viernes. Mañana a primera hora, mi madre se va de viaje. Algo más de una semana. Con lo cual, aquí una servidora se queda de dueña y señora de la casa, y con considerables mejorías en el espacio vital. Todo y que mucho tiempo de uso y disfrute tampoco voy a tener, puesto que sigo con mi ritmo de vida "trepidante" y poco voy a parar...

Y a la tranquilidad de unos días sin mi insigne progenitora cerca, le sumo que mañana por la tarde me voy a Girona, a disfrutar de una buena cena en compañía magnífica, y de una mañana de playa el domingo. Necesito cambiar de aires mínimamente.

Ya os contaré. No estoy con muchas ganas de escribir. ¿Será el calor? ¿Será el agobio? ¿Serán los puntos de inflexión que andan dando vueltas en mi cabeza?

Who knows...

 

lunes, julio 19, 2004

Poesía reencontrada
 
Ayer estuve navegando por los libros de mi abuela... seleccionando, hojeando, perdiéndome en recuerdos de libros ya leídos e imaginando otros por leer...
 
Entre novelas, encontré a Machado, a Neruda, a Aleixandre, a Rosalía de Castro, a Gerardo Diego... poesía para la nostalgia, que a veces aligera los corazones...
 
Y me sorprendió un librito de Alberti, un recopilatorio: Marinero en tierra
 
A un capitán de navío
 
Sobre tu nave - un plinto verde de algas marinas,
de moluscos, de conchas, de esmeralda estelar - ,
capitán de los vientos y de las golondrinas,
fuiste condecorado por un golpe de mar.
 
Por ti los litorales de frentes serpentinas,
desenrollan al paso de tu arado un cantar:
- Marinero, hombre libre, que las mares declinas,
dinos los radiogramas de tu estrella Polar.
 
Buen marinero, hijo de los llantos del Norte,
limón de mediodía, bandera de la corte
espumosa del agua, cazador de sirenas;
 
todos los litorales amarrados, del mundo,
pedimos que nos lleves en el surco profundo
de tu nave, a la mar, rotas nuestras cadenas.

domingo, julio 18, 2004

PACOs Zona 9 : La Nuit
 
Iba a escribir cuando llegué a casa, a las 5 de la mañana. Pero la cama me llamaba sibilinamente. Ahora los recuerdos están diluidos por el sueño. Que no por la resaca, milagrosamente, porque pese a la mezcla fatídica de tinto, sangría, Baileys, licor de melocotón y ron-Cola, no me emborraché...
 
Hace menos de doce horas, andaba yo sola por las calles del Raval y del Eixample, volviendo de la juerga nocturna desde Ramblas abajo. Brillaban algunas estrellas en el cielo barcelonés. Y pese a que me hubiera gustado estar en muchos otros sitios en esos momentos, estaba bien paseando por las callejas del barrio antiguo. No me sentía sola, paradójicamente. Cansada, sí. Con el convencimiento de que Hammo la Nuit es un caramelo en comparación a PACOs Zona 9 fuera del recinto... casi que también.
 
Sobre unas 40 personas estuvimos cenando en un pequeño restaurante de Pintor Fortuny, en el reservado. Algunos se fueron, otros llegaron. Responsables y adjuntos se desmelenaron también. Fuera del Forum, no hay rangos. Aunque se mantiene el espíritu loco de las noches de verano al lado del mar. Fotos...unas cuantas.
 
Sonia, Sajda y yo, el peligro de la discoteca. Menudos bailes nos marcamos... pero no hay constancia gráfica de eso. De todas formas, el hip-hop sigue sin gustarme, habrá que llevarlos algún día de garito ochentero...
 
Y entre cena y disco, cantando a voz en grito por las Ramblas...
"No me llames Dolores, llámame Lola...
la que siempre va sola por Barcelona
buscando follón...."
 
Es hora de comer ya. No tengo hambre, el sueño cambiado tiene esos efectos. La primera noche con mis PACOs ha valido la pena.