viernes, julio 23, 2004

Es lo que hay...

Ya es viernes. Una de esas mañanas de verano en las que lo que menos te apetece es estar metida en una tienda, y en las que se te ocurre una gama infinita de actividades más interesantes que realizar. Aunque, seamos sinceros, no es muy difícil la ocurrencia si la alternativa es estar en una pequeña tienda de fotografía, en la cual sólo ha entrado una persona a comprar una cámara desechable en más de hora y media que lleva abierta. Si a eso le sumas que si no entra gente no entra dinero, y si no entra dinero, no cobras... es fácil entender esta sensación de estar perdiendo el tiempo soberanamente.

Por suerte, lo dicho. Es viernes. Mañana a primera hora, mi madre se va de viaje. Algo más de una semana. Con lo cual, aquí una servidora se queda de dueña y señora de la casa, y con considerables mejorías en el espacio vital. Todo y que mucho tiempo de uso y disfrute tampoco voy a tener, puesto que sigo con mi ritmo de vida "trepidante" y poco voy a parar...

Y a la tranquilidad de unos días sin mi insigne progenitora cerca, le sumo que mañana por la tarde me voy a Girona, a disfrutar de una buena cena en compañía magnífica, y de una mañana de playa el domingo. Necesito cambiar de aires mínimamente.

Ya os contaré. No estoy con muchas ganas de escribir. ¿Será el calor? ¿Será el agobio? ¿Serán los puntos de inflexión que andan dando vueltas en mi cabeza?

Who knows...