Síndrome Neurológico Paraneoplásico vs Kepa Junkera
Parece que ya tiene nombre. No me lo dijo el médico con estas palabras, pero una lo encuentra en las redes. Y no es bueno. Para nada. Aún es necesaria la confirmación de las pruebas, pero los síntomas están ahí.
Y me duele. Es un dolor descarnado. No me duele tanto por mí, no es mi sufrimiento el que prima, no es tanto el dolor de la posible ausencia. Cuando has perdido un padre con 19 años, asumes ciertos acontecimientos de forma diferente. Sé que quedará un hueco en su momento, pero que cicatriza.
Me duele por ella. Sé que es consciente. Se da cuenta de que no está bien. Se oye hablar y no se entiende. No consigue coordinar los movimientos. Pero su cerebro rige ahí dentro, perfectamente.
Me duele por mi abuelo. No es un dechado de salud precisamente, y sufre lo indecible viéndola sufrir.
Me duele por ese par de jubilados que me adoran con locura, como me decían en una postal que recibí durante mi año en Madrid. Son mi única familia. Y yo los adoro también.
Por suerte, trabajar en el Forum tiene sus compensaciones. Ayer, después de la conversación con el médico, necesitaba desconectar. Tras dos horas y media de vigilar exposición, y un rato de controlar el espectáculo nocturno, nos enviaron a la mitad de los PACOs de zona 9 al concierto de la noche. Kepa Junkera y Gnawas de Agadir. Nunca antes había escuchado a este vasco, y me encantó. Pura percusión. Más de una hora pegando botes. Me fue bien.
Necesito momentos así para poder entrar en la habitación 21 con la sonrisa y un poco de luz. Por mí misma y por ellos. Espero que lo entendáis.
Hoy procuraré llevarle flores. Ojalá se las dejen tener al lado de la cama. Me gustaría también poder leerle algo...
