IKEA o el paraíso de la multifuncionalidad
Ayer fui al Ikea.
De repente te encuentras con un gran piso de unos 80 m2. Qué maravilla. Pero los muebles que tiene son, aunque buenos y de madera, del año de la catapum, así como las lámparas, de esas de candelabro. Vamos, que piensas que suerte que el piso sólo está semiamueblado y que los últimos inquilinos decidieron cambiar todo el empapelado tipo "Cuéntame" por simple mano de pintura blanca, porque sino te da el yuyu de dormir ahí por los problemas de ajuste temporal, se entiende.
Total, que a media, o un cuarto, colocación de bolsas, cajas y demás que se vinieron con nosotros desde Badalona y la santa cuesta de las tripas fuera, me fui para el paraíso sueco del mueble y la chorradita asequible y apetecible con mi amiga África.
Esta fue una de las cosas que estuve tentada de comprar, para la loca de mi gata.

Fantástico cojín, pero ella parece que ha optado por los más sencillos que compré para las sillas del comedor.
También iba a comprarme este macetero tan azul, pero claro, si aún no tengo ni plantas para poner en el balcón, qué hago con el macetero?

Eso sí, como lámpara de pie y lectura para al lado del sofá, opté por esta:

Estaba a menos de diez euros, y se pueden usar como lámparas separadas, quién da más?
(Nota: obviamente, a tamaño real la lámpara es bastante más grande que el macetero, o sino más me valdría comprarme un baobab para tan considerable recipiente!)
Y bueno, para la mesa, y para distracción del felino que tengo por casa (ya veréis que pronto me quedo sin lámpara...), me pillé esta otra:

Cargué bastante el carro, aprovechando que el miércoles es el día del dormitorio y para los clientes de la tarjeta Ikea se puede pagar la compra, si supera los 180? y si incluye algún producto de dormitorio (por algo pillé unos cojines nuevos y una sábana bajera, aparte de por la necesidad, jeje), en 12 meses sin intereses.
La adquisición más pequeña es la de la siguiente foto, la última de la derecha. Una serpientita azul para mi niño ^_^

