Deep play, creative minds, rapture and ecstasy
Pasan de las seis de la tarde. Estoy en la tienda, escaneando las fotos de Menorca. No hay mucho movimiento. Ahora suena Sabina en la radio, después de "Kiss" de Prince. En una hora vendrá una de las compañeras de Semana Santa, para recordar el viaje recreándonos en las estampitas ;)
Ayer, antes de irme a dormir, salí a la terraza. Pese a la contaminación de la ciudad condal, brillaban las estrellas. Orión ya empieza a esconderse hasta el próximo invierno. Les dije adiós a Rigel y Betelgeuse, sus luceros. Y parece ser que se alinearon los planetas. Quizá con Sedna, el nuevo, el recién llegado. De hecho, es ella. Diosa inuit, amada de los esquimales; Tanqigcaq, la resplandeciente, la sagrada, la diosa foca, la diosa del alma. Debió oírme.
Hoy amanecí sobre las siete de la mañana. Opté, como vengo haciendo desde hace una semana, por una tostada con mermelada y un tazón de leche, en lugar de mi antiguo Cola Cao con galletas. Unos cuantos ejercicios matutinos, arreglarse y a la calle. Tocaba visita al recinto Fórum. A las nueve estaba allí.
Lo cierto es que es alucinante. Sorprende la grandiosidad del Edificio Fórum, de la fotovoltaica, de la Haima. La estructura enmedio del puerto preparándose para el espectáculo inaugural, Om Karakala, Mover el Mundo. Ya están preparando los quioscos de comida y bebida, y aparte de los mercados y restaurantes, también habrá cuatro tabernas específicas, dedicadas al vino, la cerveza, el café... y el chocolate! Hemos localizado nuestros vestuarios. Lorenzo picaba fuerte. Apetecía colocarse a la sombra del dosel del futuro Talismanes del Mundo, de un colorido vistoso, pero no se podía acceder aún. Comediants ha empezado a instalar El Arbol de la Memoria; parece un Yggdrasil en chiquito. El Gigante de los 7 Mares asombra en el auditorio grande, con capacidad para más de 3000 personas. Tantas cosas, creo que 141 días se quedarán cortos para disfrutarlo. Viernes vuelvo, a hacer uno de los primeros ensayos, retribuidos por suerte, y seguro que me sorprendo con más novedades.
Acabamos pronto, puesto que aún no se puede entrar a los edificios ni bajar a los muelles del puerto. El sol brilla a las diez y media de la mañana. El Mediterráneo me saluda, trayéndome recuerdos de otros azules. Vista la hora, decido acercarme andando hasta las torres Mapfre, por la playa, para luego coger el bus a casa. Voy por el paseo, y en un momento dado no puedo resistir la tentación. Bajo a la arena, me quito la camisa y me quedo en camiseta. Fuera botines y calcetines. Pantalones arremangados. Con este día, apetece andar por el borde del agua. Siento la arena en los pies. Me acerco adonde rompen las olas. El agua está transparente y fría, qué regalo. Ya se mojaron los pantalones, pero no importa. Ni importa que se llenen de arena. Sigo andando, ora esquivando las olas, ora dejándome salpicar. El mar brilla con mil azules. Noto la brisa. Noto el calorcito en mi piel. Cierro los ojos y me sumerjo en las sensaciones. Esto sí que es vivir el momento.
Por casualidad, una de las playas resulta ser nudista. Voy tan absorta con las olas que me doy cuenta cuando ya estoy pasando a la siguiente. Continúo paseando los pies por el agua. Con que gusto me tiraría de cabeza... Ya se va acabando la playa, y vuelvo al paseo. En el espigón hay bancos. Aún es pronto. Sería buena idea sentarse a leer mientras se secan un poco los pantalones. Tan pronto saco el libro del bolso, mi musa decide visitarme. Pegaso, mi caballo alado. Y las frases me vienen a la mente. Cuesta encontrar la libreta y el boli, pero al final recreo la poesía en el papel. Sobre el mar, obviamente.
Ahora sí es momento de lectura. No mucho, pues me he perdido en las aguas, nadando con la diosa del mar, mi mar. Ya en el bus, continuaré el libro. Deep Play, por supuesto. Adoro a Diane Ackerman. Ya es casual que el capítulo que empiezo vaya dedicado a la poesía. O no. En casa al fin. Estoy seca, pero necesito volverme a mojar. Unas avellanas al estómago, mochila al hombro y a la piscina. Casi tres meses sin pasarme por ella. Qué gozada. Por primera vez, he nadado con las lentillas. Es curioso esto de ver en el agua. Tras unos cuantos largos, ducha y a comer.
He dejado que mi pelo se secara al sol. Parezco una leona, si ellas tuvieran melena en lugar de sus compañeros, y reluciera igual. Un revuelto de gulas, unas olivas negras, un yogur de frutas del bosque. Toalla y a la terraza. Hay que aprovechar, que dicen del tiempo que vienen lluvias. Estoy morenita para ser abril; así luciré mejor el uniforme. Hasta me he puesto el bikini, uno verde oscuro muy chiquito. Los paletas de enfrente se deben haber puesto contentos. Las gatas, en celo, se me han estado restregando. Debo oler como ellas ;)
Y me vine a la tienda, desde donde relato. Pronto tendré compañía.
