Uffff....domingo, aún en pijama, con un trancazo (bueno, más bien traqueitis o algo así) considerable, y delante del ordenador para el primer post en mi blog... cómo no, con el síndrome de la mente en blanco.
Es curioso esto de llevar un diario que deja de ser lo que antes era un diario... antes eran las hojas en blanco, el bolígrafo o la pluma, y tú. Nadie más. El diario era tu confidente, dónde volcabas sueños, deseos, esperanzas rotas... Sólo lo leías tú; a menos, claro está, que alguien consiguiera hacerse con la dichosa llavecita, o descubriera su escondite.
Ahora ya no hay tinta ni papel. No hay riesgos de borrones ni de mala letra. Ya no somos el diario y yo. Ahora lo hemos trocado por el diario, yo y el mundo. O, al menos, el mundo al que yo decida hacer saber que mantengo un blog, y a su vez, al que decida hacérselo saber este...
Quizá es un buen año para empezar con esto. Llevo un tiempo pensando que este va a ser un año de cambios, el fin de un ciclo y el comienzo de uno nuevo. Al menos para mÃí. No puedo decir si esos cambios serán todos buenos en su momento, aunque al final pienso que irá todo para bien.
Por ahora empiezo a redescubrir lo que significa para mí la amistad. Respeto, confianza y aprecio. Sobre todo. Y estar ahí. A pesar de los kilómetros. A pesar de tiempo sin vernos. Te reencuentras, y la chispa sigue estando. Es esa sensación de sentirse en casa. Siempre recordaré un fragmento de It, de Stephen King "No hay buenos amigos, no hay malos amigos. Sólo hay amigos, personas con las que uno quiere estar, necesita estar; gente que ha construido su casa en nuestro corazón". A un amigo muy querido le decía que ya sabe que ahí tiene un chaletito con piscina... No sé, yo acepto que no soy perfecta, que tengo fallos; asumo que puedo haberle fallado más de una vez a algún amigo al que quiero, y me duele si ha sido así, y lo sentiré mucho, de verdad, de todo corazón.
Pero lo que ya no puedo más es sentirme crucificada. Camino ya de los 30, estar con gente que te mira por encima del hombro ya no es tolerable, al menos no por elección. Gente que disfraza su criticismo con preocupación, como si fueran santos y santas preocupándose por la oveja descarriada... ¿Se han molestado alguna vez, ni que fuera mínima, por entenderme? ¿Por hablar conmigo, por Dialogar? ¿Por preguntarme cuáles eran mis valores, mi opción de vida? ¿Por aceptarme tal cómo soy y no ir juzgando lo que hago y dejo de hacer? ¿Me han prestado su apoyo incondicional, su apoyo de amigo, aunque ellos hubieran actuado de otra forma según su modo de ser? No, es más fácil sermonear, es más fácil clavar puñaladas por la espalda, es más fácil mirarte como el bicho raro que te consideran ser.
Hasta que te plantas. Y te planteas. ¿Qué está en juego aquí? No son ellos. Es mi vida, mi felicidad, mi yo. Está en juego ser consecuente conmigo misma. Poder brillar como quiero hacerlo, no como los demás quieren marcarme.
Y entonces todo está claro. Todo encaja. Y lo voy a defender con uñas y dientes, porque yo soy la única responsable de mí misma.
Y porque quiero que el mar resplandezca.
PD. Y eso que tenía la mente en blanco, que sino.... XDDDD
