Parece que ha vuelto el invierno. De hecho, creo que no se había ido, sólo estaba escondido por ahí, tomándose unos días de vacaciones. Ayer regaló nieve hasta en el Tibidabo. Tibi dabo, te daré. Y nos dio nieve. Aunque a los de Barcelona de a pie, más hacia el mar, sólo nos dio aguanieve y granizo. Pero como caía....
Y claro, así cualquiera se quita el constipado de encima. Aunque hoy ya no me importan la tos, los mocos y el resfriado de las narices. Ayer fui al cardiólogo. Miedos de tres años se han esfumado este 2004. Año en que hace diez años que murió mi padre del corazón. Año en que voy a cumplir los mismos años que tenía él cuando le hicieron el primer transplante de válvula. No os hacéis a la idea de la angustia acumulada desde que te dicen que tienes insuficiencia valvular. Y ahora resulta que la mitral está bien. Que la tricúspide es casi más abombamiento de la válvula que prolapso (reflujo del ventrículo a la aurícula al bombear, para explicarnos). Que en la prueba de esfuerzo no hay arritmias, no hay alteraciones, todo perfecto, todo al paso. No habrá intervenciones quirúrgicas ni medicación en un futuro. Puedo sin problemas agarrar una bombona de aire y explorar las profundidades, podré contarlo cuando vuelva :) Creo que ha sido un regalo...
Si vas a emprender el viaje hacia Ítaca,
pide que tu camino sea largo,
rico en experiencias, en conocimiento.
A Lestrigones y a Cíclopes,
o al airado Poseidón nunca temas,
no hallarás tales seres en tu ruta
si alto es tu pensamiento y limpia
la emoción de tu espíritu y tu cuerpo.
A Lestrigones y a Cíclopes,
Ni al fiero Poseidón hallarás nunca,
Si no los llevas dentro de tu alma,
Si no es tu alma quien ante ti los pone.
Pide que tu camino sea largo.
Que numerosas sean las mañanas de verano
en que con placer, felizmente
arribes a bahías nunca vistas;
detente en los emporios de Fenicia
y adquiere hermosas mercancías,
madreperla y coral, y ámbar y ébano,
perfumes deliciosos y diversos,
cuanto puedas invierte en voluptuosos y delicados perfumes;
visita muchas ciudades de Egipto
y con avidez aprende de sus sabios.
Ten siempre a Ítaca en la memoria.
Llegar allí es tu meta.
Más no apresures el viaje.
Mejor que se extienda largos años;
y en tu vejez arribes a la isla
con cuanto hayas ganado en el camino,
sin esperar que Ítaca te enriquezca.
Ítaca te regaló un hermoso viaje.
Sin ella el camino no hubieras emprendido.
Más ninguna otra cosa puede darte.
Aunque pobre la encuentres, no te engañará Ítaca.
Rico en saber y en vida, como has vuelto,
comprendes ya que significan las Ítacas.
Este año espero reemprender el viaje. El viaje de mi vida. ^_^ Y el camino sigue...
